Bar Oviedo

Bar Oviedo

Ideal para Llevar extranjeros
Cocina: Porteña
  • Lunes a domingo de 6 a 20 hs.
  • Liniers / Mataderos, Lisandro de la Torre 2807
  • 4687-8690
  • Precio :$

La historia del Bar Oviedo es de todo menos reciente: arranca en 1898 como el Almacén De Campo, punto de encuentro para beber una caña, abastecerse de lo necesario y conocer gente. Pasó por varias manos y tuvo varios nombres y apodos (“El bar del francés”, “el bar de los payadores”) hasta que en 1950 lo adquirió una sociedad de cinco socios, de la cual posteriormente quedó como único dueño Manuel Blanco López, quien al morir en 1986 traspasó el bar a su yerno Héctor Aventuroso, hoy dueño de sus destinos.

 

En este histórico escenario de numerosos duelos de guapos porteños (trabajadores de los frigoríficos de Mataderos, que siempre portaban cuchillo por si las moscas) como así también de payadores famosos como Nicanor Reyes o Gabino Ezeiza, el panorama actual no difiere mucho de sus orígenes. En la fachada neorenacentista del local, en un cartel con letras fileteadas se lee la fecha de su construcción; asimismo, mantiene el techo de ladrillo de adobe recubierto por chapas, uno de los billares más antiguos de la ciudad (importado de EE.UU. en los años 20) y hasta hace poco dotado de un palenque para caballos (!) y un buzón en la esquina, ya desaparecidos: con esta iconografía de épocas pasadas, no extraña que haya sido nombrado Bar Notable por la legislatura porteña.

 

Hoy el bar no tiene guapos que se peleen, sino gente que se pone guapa para disfrutarlo. Los domingos es parada obligada de turistas y familias que recorren la feria de Mataderos; el resto de la semana lo ocupan sus habituales parroquianos para  saborear las especialidades de la casa. Hablamos de sabrosas empanadas fritas de carne cortada a cuchillo, espectaculares chorizos caseros, diversos sándwiches, locro con tutti gli fiocchi, y a los postres un sensacional panqueque de dulce de leche al que no se le puede negar nada.

 

Tango los fines de semana, billar, truco y dominó el resto de los días, mesas de madera y metal, sin mantel ni música funcional ni sofisticación alguna: el Bar Oviedo aún mantiene cierto aire de arrabal y malevaje, ofreciendo además la ocasión única de sentirse un porteño como los de antes. Ideal para visitar en pareja o invitar a algún amigo extranjero.

Este restaurante también es ideal para Comer como un buen porteño
Power Site S.A.