Dos Mares

Dos Mares

Ideal para Una buena experiencia gourmet
Cocina: Peruana

Dos Mares abrió a principios de 2013. Funciona como un restaurante aceitado, con un servicio eficiente y platos que salen impecables. Algunos clientes de la zona se convirtieron rápidamente en habitués de este reducto de cocina peruana y japonesa. Y es que sus dueños tienen mucha experiencia en el tema: son los mismos de la exitosa cadena SushiClub, que, curiosamente, dio sus primeros pasos en 2001 a pocas cuadras de allí, en un pequeño local sobre Avenida del Libertador.

Con Marcia Rodríguez al mando de los fuegos, Dos Mares ofrece, por supuesto, creativas piezas de sushi de inspiración peruana, como el Causa Roll que, envuelto en una masa de papa, es casi una causa de langostinos con forma de roll. Pero también se destacan el grill: muy ricos los mariscos al fuego y los anticuchos (brochettes en cinco variantes: corazón, lomo, mollejas, pollo o langostinos). En cuanto a las especialidades peruanas, la vara para medir la calidad está siempre en el ceviche tradicional. Y el de Dos Mares está en un alto nivel: cubos de un lenguado tierno en una leche de tigre casi cremosa, apenas aderezada con cebolla morada, camote y canchita. Impecable. En cuanto a platos principales, hay woks y platos de fondo entre los que sobresalen los fetuccine a la huancaína.

En cuanto a los postres, no tiene una de esas cartas extensas, ante las cuales cuesta decidirse. Las opciones son muy claras: Típicos Limeños (degustación de un arroz con leche y mazamorra, un suspiro limeño y un arroz zambito), una cheesecake con quínoa, crepes o minicausas dulces. Por sabrosa y liviana (lleva gelatina de sabor en lugar de huevo), la cheesecake es uno de los más solicitados. Para terminar, cafés Nespresso, tés Pálpito, o el particular mate de coca.

La barra es uno de los puntos fuertes de Dos Mares. Está a cargo de Mauro Vicentín (ex Kansas) y ofrece cocktails muy simples y frescos, focalizados en el pisco. Es interesante, por ejemplo, la vuelta de tuerca que el dan al tradicional pisco sour en su Dos Mares Sour, utilizando almíbar de frutos rojos. Breve pero completa, la carta de vinos hace hincapié en las bodegas tradicionales. Buen asesoramiento por parte del sommelier y encargado de salón, Fernando Ferrero.

Todo esto en un espacio amplio, sobrio en su interior, y casi playero en sus áreas exteriores, que son ideales para aprovechar las últimas noches de calor (durante el invierno son calefaccionadas). Tiene capacidad para 60 cubiertos -serán 100 cuando se terminen de instalar cinco gazebos de tela en los jardines-.

Este restaurante también es ideal para Una salida romántica
Power Site S.A.