Elena

Elena

Ideal para Darte un gusto
Cocina: Porteña

Platos con pocos ingredientes. Porciones para compartir. Cocina a la vista. Ambientación inspirada en los caserones antiguos de San Telmo. ¿Es una cantina? ¿Es un bodegón moderno? Nada de eso: es el restaurante de un hotel cinco estrellas. 

Se llama Elena, está situado en el lujoso hotel Four Seasons, de Recoleta, y propone algo novedoso en su rubro: un restaurante de alta gama, pero a la vez descontracturado. Un salón de dos pisos, sin susurros, con música jazz de fondo, donde nadie escuchará cada vez que apoyás el tenedor en el plato.

"No competimos con otros hoteles cinco estrellas -explica Juan Carlos Cardona, director de Alimentos y Bebidas-, sino con El Mirasol, Sottovoce, Fervor, El Burladero", añade, haciendo referencia a otros exitosos restaurantes de alta gama aledaños a la zona de La Recova. De hecho, solo la mitad de los clientes que visitaron Elena desde su apertura (en noviembre del año pasado) se hospedan en el hotel.

La historia de Elena (cuyo nombre se refiere a Elena Peña Unzué, antigua dueña de la mansión donde se emplazan las habitaciones más lujosas del Four Seasons) empieza en 2011. El empresario Ali Albwardy, dueño del fondo de inversión de Dubai que compró el hotel, invierte 40 millones de dólares, de los cuales asigna siete a la gastronomía. Así, se termina la etapa del restaurante Le Mistral y el bar Le Dome, que funcionaron hasta el año pasado. El 9 de mayo de 2012 comenzó una obra que duró seis meses y concluyó con Elena y Pony Line, nuevo bar del hotel, que merecería una nota aparte.

El restaurante -diseñado por el estudio californiano TDG- cumple con dos características salientes. Primero: todo fue hecho a medida. Segundo: todo (salvo la rotiserie traída de Francia) es de industria nacional. Vaya como ejemplo el aceite de oliva, elaborado especialmente por Catena Zapata, o los tés creados para Elena por la marca Ivy. La cubertería (desde la azucarera, hasta los cuchillos para la carne, pasando por los individuales y los platos) llevan la firma de Ají Diseño y son de uso exclusivo de Elena por dos años. Nada de lo que veas aquí lo verás en otro lugar. Ni siquiera el agua mineral: la marca Palau volvió a fabricar sus viejas botellas de vidrio verde exclusivamente para el Four Seasons.

QUÉ SE COME
¿Juan qué? Juan Gaffuri. El chef ejecutivo del hotel es poco conocido en el país, ya que pasó doce años trabajando para hoteles de la cadena en el extranjero: primero San Diego, luego México y finalmente en la ciudad de Sharm el-Sheij, en Egipto, sobre el Mar Rojo, donde estuvo a cargo de cuatro restaurantes y tres bares. Toda esa experiencia la aplica aquí para elaborar platos muy simples, con técnicas muy simples y mucho foco en el producto.

"Queremos que el cliente entienda lo que come", remarca. Un ejemplo de esta simpleza es la burrata, con tomates orgánicos y aceite de oliva extra virgen, que es simplemente eso. Sobresale el sabor de los tomates, de un productor del Gran Buenos Aires que el propio Gaffuri contactó para proveerse de verduras, como las zanahorias baby que se pueden pedir asadas como guarnición. Los ravioles de ricota casera con ossobuco estofado llevan un sutil toque de limón. El pulpo (casi el único ingrediente importado) viene grillado, con una pepperonata y un caldo de papa trufado.
El producto es la estrella. Basta con ver la selección de fiambres y quesos conservados a temperatura (en heladeras a la vista) y cortadas con una Berkel de 60 años reciclada. ¿El detalle? La bresaola casera, elaborada in situ con carne de Kobe. Esta es la base para las picadas servidas en tablas de mármol, que se suelen pedir como entrada.

Las carnes son otro de los puntos altos de Elena. Ofrecen tres variedades: Angus, Kobe y las muy de moda carnes dry age que se añejan hasta 80 días en heladeras a la vista. Es de destacar la prolijidad de la presentación, en tablas de madera con un recipiente metálico con rendija, por donde se filtra el jugo de la carne.

Todo esto en un ambiente amplio con capacidad para 140 cubiertos y varios sectores diferenciados: mesas, boxes, un salón que se puede hacer privado y una chef table,es decir, una mesa comunitaria, situada al lado de la cocina. Si pedís un vino de más de 500 pesos, te masajean el ego bajándolo de la cava en un wine pull, una especie de sistema de poleas tipo aljibe.

¿Cuánto cuesta comer en este restaurante? Lo mismo que en cualquiera de alta gama. Entre 200 y 300 pesos por persona, aproximadamente. Cabe destacar el menú de mediodía, a $195 con dos pasos, postre, café y copa de vino.

Este restaurante también es ideal para Una salida de parejas , para Una buena experiencia gourmet , para Llevar extranjeros
Power Site S.A.