Violeta Pastelería

Violeta Pastelería

Ideal para Tomar la merienda
Cocina: Deli

Violeta se llama el local. Violeta es la flor que decora la manija de la puerta y el color de una de a las paredes. Violeta es el nombre de su dueña: Violeta Kistenmacher. Y Violeta se llama su madre, Violeta Massey, media hermana del chef Pablo Massey. Fue ella, la madre, quien creó hace treinta años la pastelería más exitosa de San Isidro (que se llama, claro, Violeta). Y es ella, su hija, la que ahora acerca la propuesta a la calle Bulnes, casi Las Heras, en la frontera de Palermo y Recoleta.

La pastelería original de Violeta Massey fue inaugurada en 1982 en San Isidro y hace dos años se mudó a la calle Diego Palma 1322. Además, tienen una sucursal en Avenida Libertador 13777 (Martínez) y una franquicia en Pilar. Los dueños se encargan de aclarar que no tienen nada que ver con Violeta Restaurante, local que hoy funciona sobre la calle Juan Segundo Fernández 147, en San Isidro. Violeta Massey se abrió de aquel emprendimiento en 2001, un año después de haberlo inaugurado.

La primera sucursal porteña se provee de las emblemáticas tortas y masitas del local original y le suma cafetería: seis mesas de madera en un local de decoración neta, ideal para desayunar, almorzar rápido y liviano, o reunirse a tomar un café por la tarde. Hay menús económicos con plato, bebida y café, a los que puede sumarse una copa de Nicasia o Saint Felicien (de Bodega Catena Zapata). También se puede pedir a la carta.

¿Qué se come? Hay milanesas de lomo, de quinoa y de soja. Hay bruschetas de salmón o de queso brie con tomates cherry. También variedad de tartas individuales, siempre acompañadas de hojas verdes.

Pero la verdadera estrella del lugar es lo dulce, tanto para consumir en el lugar como para llevar (muchos encargan por teléfono). De sus 15 variedades de torta, son célebres, entre otras, la Rogel (que en lugar de hojaldre lleva una masa casera) y la Juana (dulce de leche, merengue italiano y mousse de chocolate). En el local se puede pedir por porciones. Café de Nespresso.

Las masitas y tortas de Violeta son bastante simples: no hay mezclas raras, ni inventos extraños. La torta de mousse de maracuyá es lo más novedoso que podrás encontrar. Pero la clave del éxito pasa por algo muy simple: la calidad de los insumos. Basta probar uno de los típicos alfajorcitos con dulce de leche La Salamandra para notarlo. Hay glaseados (los que más salen), de maicena y de chocolate (de masa de chocolate y bañados en chocolate). Una tentación constante.

Este restaurante también es ideal para Almorzar en días de semana , para Reunirte con amigas
Power Site S.A.